Día 2: la navaja

09/02/2010

 

9 de abril de 2006

El domingo de nuevo madrugón. ¡¡¡Uff!! Olvidé meter ayer las fundas en la secadora, le doy un aclarao y las meto en la secadora  mientras voy a  por la prensa, a máxima potencia, así estarán secas en menos de 1 hora.

De camino al puerto sufro: ¿lo dejé ayer todo en orden? ¿y si se ha soltao algo? ¿Recogí la manguera? ¿cerré el grifo? Al llegar suspiro aliviada, el Cachalote sigue ahí, y aún flota. Me voy tranquila a tomar café y me encuentro con Pampano y su almiranta. ¡¡Joer, que majos son!! Esa pareja mola mucho.

De vuelta ya en el barco me  muero de ganas por probar mi destornillador tamaño consolador. Elijo una cabecita pa meterle y 2º contratiempo, nada más estrenarlo ME CARGO EL CACHARRO. La cabecita que le he metido se ha quedado atascada, claro, es que en las instrucciones no pone por ningún lao que hay que meterle una pieza de empalme entre el mango y la cabeza destornilladora. Esto del bricobarco es algo más complicao de lo que parecía en un principio. En fin, me resigno y emprendo el camino hacia el Sureño, y allí Rafael se encarga con las pinzas del botiquín y una gran dosis de ingenio de sacar la pieza. Me enseña algunos rincones de su barco, lo tiene que da encanto, es un tío muy organizado, un perfeccionista, eso está bien, y es modesto, a pesar de tener grandes conocimientos.

Vuelvo de nuevo al Cachalote y lo 1º que me dispongo a hacer es ponerle las fundas recién lavadas a las espumas, empiezo a meterlas, cuesta mucho, lo vuelvo a intentar, ¡¡joer, no entran!! Me pongo a echar maldiciones entre dientes en plan gitanita canastera. Tras 40 minutos de un feroz cuerpo a cuerpo luchando con las espumas  (una es cabezota) llego a la conclusión de que me sobra 1 palmo de espuma por cada lao ¿o es que habrán encogido las fundas en la lavadora? Me da que va a ser lo último, no sobra espuma, falta tela. ¿Y qué demonios hago ahora? No, no pienso cabrearme, unos palmos de déficit textil no me van a dar la mañana. Solución: agarro mi cutrenavaja multiusos ¡¡al fin, que ganas tenía de usarla!!  Y descargo mi energía negativa ensañándome con el colchón que excede. Dicen que siempre hay un roto para un descosío ¿no? Pues eso, ¡¡a romper!!

Al fin consigo que entren las fundas, todas limpitas y perfumadas. Han menguao un poquito, eso sí, pero… ¡¡que demonios!! Igual estoy innovando en decoración de interiores y creo escuela. De todos modos, esas cortinas y la tapicería son espantosas, hay que cambiarlas ¿qué género será el más adecuado? ¡¡Cuantas dudas!! Decidido, no

Pampano y su almiranta me visitan, y vienen cargados con unas coronitas bien frescas que  traen de su barco. Pienso… ¡¡vaya mierda anfitriona estoy hecha!! Yo no tengo nada que ofrecerles, excepto agua (anoto mentalmente que he de comprar una nevera). Rafael descubre una toma de corriente en la popa. Dedico la tarde a seguir descubriendo rincones ocultos, no tengo ganas de darle al estropajo. Hago fotos, ¡¡tengo mil cosas por preguntar y no sé explicarme!! Tendré que ilustrar de algún modo mis preguntas.

El día ha terminado. Un pellizquito de amargura aprieta. Mañana es lunes y debo regresar a la jungla. Volveré enunos días, aún así, se me va a hacer eterno….

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8 de abril de 2006

El sábado me levanto muy tempranito. El viernes me costó conciliar el sueño, estaba nerviosa y seguía con el colocón que aún  me produce saberme armadora.  Días antes ya me había organizado la lista de la compra: productos de limpieza, el famoso borrador del pelao Sr. Proper,  trapos y estropajos más que de sobra, una botella de ferronet , enchufes, mangueras. Me compré un maletín con un destornillador pequeño de esos a batería, tamaño consolador con ciento y pico cabezas de todas formas y tamaños …. joer voy tan cargada de todo que daba la sensación de que iba a montar un todo a cien en el barco.

Cuando llegué al pantalán tuve la sensación de que mi Cachalote me daba la bienvenida con una sonrisa, igual de feliz que cuando llego a casa y me recibe Nell, mi perra. Aunque… ahora que lo pienso, los barcos no sonríen ¿no?¿o tal vez si?

Pues nada, ya a bordo y habiendo descargao tantos bultos no tengo ni la más remota idea de por donde empezar. ¡¡Ah, si!! La manguera, necesito agua.  Y llega el primer contratiempo: mi kit manguera con grifo regulable, de presión y bla bla bla… no entra en la toma de agua del pantalán ¡¡empezamos bien!! Así que tomo prestada la de mi vecino de enfrente, un alemán jubilao que el primer día me dio un fuerte apretón de manos (me gustan las personas que dan la mano con firmeza), siempre sonríe y asiente mucho con la cabeza, como los japoneses, sólo le falta la cámara de fotos colgada al cuello. Eso sí, no entiende ni papa de spanish.  Creo que nos entenderemos bien.

 

En fin, a lo que iba.  Ya dentro del barco pongo musiquita pa ambientarme, y  con el meneo instalao al compás del chumba chumba en las caderas, y armada con el estropajo y el fairy me dispongo a aniquilar la capa negra que cubre casi la totalidad del techo de la litera de proa ¿cómo no vi eso antes?

Después de unos buenos restregones ¡¡¡SORPRESA!!! El techo no es negro, ni gris, ni pardo..¡es blanco! Pero…¡¡¡OTRA SORPRESA MÁS!!! La pintura del techo se cae. ¿Os habéis quemado alguna vez tras un día de playa? ¿Sabéis a lo que me refiero cuando a los pocos días comenzamos a pelarnos, y al arrancar esos pellejitos salen a tiras? Pues lo mismo ocurría en el techo de mi barquito. Pero bueno, al menos me consuela saber que además de no tener pintura tampoco tiene ya setas, algo es algo.

 

A pesar de que entre mis rizos se han escondido mil virutillas de pintura plástica, no me desanimo, al contrario, optimismo ante todo. Eso sí, ahora que lo pienso, tengo ganas de hacer pis y 2º contratiempo ¿cómo carajo se tira de la cisterna del   wc de barco? ¿los barcos tienen de eso? Mis ganas van en aumento, y junto las piernas en plan patizamba y me balanceo sobre mis pies con el compás ese que otorga una vejiga a punto de reventar. Abro la tapa del wc y la visión que ofrece hace que desista ¡¡ni de coña arrimaría mis tiernas posaderas en ese retrete tan, tan… ¡¡puajjj!!! Hay que limpiar el wc pero…¿si echo agua saldrá por algún lao? ¿Hundiré el barco? Ala Marga, tira pal bar a aliviarte y de paso tomas café, que te sentará fenomenal. Repito, optimismo ante todo. Lo bueno del amarre es que está muy alejado de la zona de movida y bares. Lo malo del amarre es que está muuuuuy alejado del bar (y el wc) más cercano. Caminata (carrera de fondo), pis rápido, suspiro de ¡¡ay, que a gusto me he quedao!!, solo largo con hielo y vuelta al cachalote.

Estoy cansada,  y tengo sueño, me acostaría un ratito en el rincón que he dejao reluciente pero… esas fundas apestan. Sí, me las llevaré a casa para lavarlas y así el próximo día podré echar una cabezadita si quiero. Miro el reloj y ¡¡leches!! Son casi las 7 de la tarde, mi Hermandad sale en procesión a las 8 y media y yo aún espeluzná y con grasa bajo las uñas. ¡¡qué pena!! Debo abandonar por hoy a mi Cachalote.

Llego a casa a la carrera, meto las fundas en la lavadora, me ducho corriendo, asomo por la taberna y salgo pitando pa la procesión. Me zampo más de 4 horas de lenta procesión y doy gracias a la Virgen, o la lo que haya por esas alturas por mi fortuna, y deseo de corazón la misma felicidad para los míos. Llego casi de madrugada, cansada pero rebosando felicidad ¿me estaré volviendo lela? Cara tengo de eso últimamente. Tengo un cosquilleo en la tripa ¿serán la emoción? ¡¡pero mira que soy idiota!! El cosquilleo es de hambre, y es que me olvidé de comer hoy. Pues si, algo gilipollas sí que estoy.

Cachalote II

09/02/2010

Sueños posibles

09/02/2010

Abril de 2006

Hoy recordé este blog. Al entrar no he podido evitar sonreír al recordar la ilusión con la que abrí este espacio. He recordado además, no sin cierta amargura, los malos momentos por los que  pasaba, pero, han pasado tantas cosas desde entonces…

Finalmente hice el curso, aprobé el PER, no sin unas cuantas anécdotas que más adelante relataré. Tengo tanto que contar… Y es que no sólo soy ya patrona, sino que me he convertido además en armadora. He rozado con la yema de mis dedos un sueño que creía que no pasaría de ser eso, una simple ilusión.

¡¡Qué bien suenan estas palabras!! patrona, armadora.. si, me gusta la melodía de esas sílabas, silabas femeninas, silábas con fuerza.

Es curioso, no es tan difícil alcanzar aquéllo que creemos imposible. Ahora me doy cuenta que lo verdaderamente difícil es soñar, más aún que conseguir aquello que anhelas. Un corazón que no sueña es un corazón estéril. De no haber sido por mis ilusiones, y por esa desconocida fuerza que me ha empujado seguir adelante, hoy no tendría el corazón tan lleno. ¡Dios!, soy tan feliz que me da miedo despertarme un día y ver que nada de esto está ocurriendo. Ojalá la gente soñara más, se dejara llevar por ese bálsamo de unge el alma de ilusiones. El mundo sería mucho mejor si todos nos aferráramos a los sueños.

Hoy recalé de nuevo en este rincón,  he regresado y lo he encontrado tan abandonado como estaba mi nuevo compañero, Cachalote, la primera vez que lo vi.  Me he avergonzado por mi descuido, no se puede comenzar a dar vida a algo y abandonarlo a su suerte. He decidido darle vida, reflejar aquí mis esperanzas, y por qué no, mis dudas, miedos, todas o casi todas las sensaciones que me produce la espero que larga travesía que he decidido emprender. Así que vuelvo de nuevo, como patrona y armadora, y este se convertirá en un refugio en tierra durante los momentos que me mantenga alejada de mi barco.

Si, le he dado un buen repaso a la carena, y ya estoy lista para navegar….

El examen

09/02/2010

….

El bautizo

16/11/2009

faro

23/01/2006

 

Es lo que siempre quise hacer y por excusas absurdas nunca hice. Tenía la sensación de que me iba a gustar y no me equivoqué. El sábado fue mi primera vez, mi bautizo náutico, y sí, me gustó, mucho más de lo que había imaginado.

Quedamos en el puerto el sábado temprano, nos dirigimos al muelle. Nada más llegar ya di la nota… el barco estaba atracado muy lejos de mis pies, o al menos esa mi impresión. Me dio miedo subir (sí, a mi, que soy muy echada para adelante, que lo que más deseaba era subirme a ese barco), no me atrevía,  y empécé a temblar. Lo tenía atracado de popa y había que dar una gran zancada, hasta un soporte de motor fb  . Dado mi poca estatura, en mi caso la zancada era casi un salt al vacío.

Por un momento se me pasó por la cabeza dar una excusa tonta y largarme ¿como demonios pasar a ese barco sin caerme? le pedí al patrón que me lo acercara un poquito y ni con mi irresistible caída de pestaña logré dar pena. Me dijo que solo tenía que dar un gran paso, que no iba a pasar nada, y así fue. Tal como me dijo, le miré a los ojos, y di el salto, aferrándome al brazo que me ofrecía desde la bañera.

 

¡Ya estaba a bordo! Y no notaba un meneo especial. Eso sí, parecía gelatina. El subidón de adrenalina me hizo temblar durante un buen rato. No lograba concentrarme en nada, en ese momento lo único que rondaba mi mente es como bajaría de allí a la vuelta.

Rezón es  un velero de un 8 metros de eslora, un jouet. Me mostró el motor, la radio, el gps, algunas nociones básicas. Seguía temblando, y apenas escuchaba a Federico, solo lo miraba todo por dentro, lo olía…  Eran un montón de sensaciones a la vez y no acaba de centrarme.

No habíamos salido del amarre cuando me dijo que me sentara y cogiera  la caña, que como novata me iba a tocar ser la primera en gobernar el barco. Ahí estaba yo, la niña de la caña, lo saqué del puerto. El palito que apretaba fuerte entre mis dedos había que moverlo en dirección contraria a donde quisiera ir. Al principio me liaba, era como estar descoordinada, pero fue todo mucho más sencillo de lo que nunca imaginé.

Dimos una vuelta por la bahía, me mostró algunos nudos básicos, cómo se amarraban las defensas, me enseñó a atracar de popa…. ¡Parece todo tan fácil! Ya por la tarde izamos las velas ¿se dice así? Y fue alucinante. Apenas hacía viento, una leve brisa, pero el barco se movía, y dimos una vuelta por la bahía, me dejó llevarlo, quería que aprendiera a orientar las velas, que aprendiera por mi misma. Oía el agua, se sentía tanta paz allí. Tuve la sensación de haber estado siempre sobre un barco, no extrañé nada ese medio, no me mareé, no tuve miedo. Es difícil de explicar pero sentía una sensación de que todo aquello me era familiar. Quedamos en volver a salir el domingo (ayer) para ver una regata.

Desperté antes de que sonara el despertador, con una sonrisa en los labios, no veía la hora de regresar al puerto. Lo pasé en grande, el miedo que el día anterior sentí al saltar al barco había desaparecido. Pasamos la mañana viendo la regata, charlando tranquilamente, sin oír gritos, ni teléfonos, ni coches, sólo el mar. No quería irme, se estaba tan bien allí…
Por otro lado mi patrón es un hombre encantador, todo lo bueno que pueda decir de él es poco. Y este hombre me sorprendió y mucho. En tierra se muestra como puro nervio, una persona que da la sensación de ser hiperactivo. Sin embargo, ya en su barco es otra persona, parece que forma parte de él, se desenvuelve de un modo completamente distinto. Se convierte en una persona tranquila, parece que el barco es una extensión de su persona. Su modo de hablar, de moverse… es completamente distinto a como se muestra en tierra. Y lo mejor, no me trató como a una chica florero ¿las llamáis así? Al contrario, hacía que me implicara en el funcionamiento del barco, y yo puse toda mi atención y mis ganas en todo lo que me ordenaba. Y me sentí útil.

Anoche cuando me acosté sentí fastidio, no quería volver al trabajo, ni siquiera encendí el televisor, buscaba la tranquilidad que encontré en la mar. Esta mañana he vuelto a mi rutina: teléfonos, broncas, problemas, el fax como siempre atascado… Pero esta mañana algo ha cambiado, he vuelto a despertar con una sonrisa, que aún no he podido borrar de mis labios. Sí, sabía que no me equivocaría, estaba segura de que me fascinaría navegar, y así ha sido. Estoy deseando que llegue el próximo fin de semana, probablemente vuelva a navegar. Hoy se está haciendo el día interminable….

 

Motivación

16/11/2009

regata

17/01/2006

Tras el desastroso inicio de clases, y pasado el berrinche, vuelvo a la carga. No soy de las que se rinden a la primera de cambio, y esto no ha hecho más que empezar. Vale que todo me suena a mandarín, que encima lo mío con los motores es una relación imposible, pero tras mirar por encima el libro, y ver tanto barco y un argot tan bonito merece la pena adquirir esos conocimientos. Así que voy a intentarlo de nuevo.

 

En esta ocasión es Federico quien viene. No es guapo, pero tiene cierto atractivo. Es nervioso, se mueve rápido, sin embargo su tono de voz no es alto. Me da la bienvenida, y tras ponerle al tanto de mi escasa experiencia me dice que no me desanime y que no me corte en preguntar.

 

Federico es un tío muy especial. En teoría vive de esto, pero su generosidad es extrema. Nos hace una oferta: Quien quiera puede hacer las prácticas antes de examinarse, es decir, empezar esa misma semana. Pero… no nos las cobrará hasta después del examen, y solo a quienes aprobemos. De repente todo cobra un nuevo sentido para mi. ¡¡Navegaré mucho antes de lo que esperaba!! Ese mismo fin de semana.  Es la inyección justa que necesitaba para motivarme más que nunca.  

 

Esa noche vuelvo a casa atacaita de los nervios. Así de fácil, el finde próximo me subiré por primera vez a un barco, ¡a un velero! No acabo de creérmelo. Por otro lado ¿qué me tengo que poner? ¿resbalaré? ¿pasaré frío? ¿me marearé? Mi interrogatorio a los amigos de la taberna es constante. Me espera una larguísima semana por delante, y no hago más que pensar en barcos a todas horas, en cómo será eso de navegar, en qué se sentirá subida a algo que flota y se mueve. Va a costar que llegue el momento, parece que el tiempo se ha parado y solo quiero que llegue el día, ese día en el que se hará realidad algo que desde niña he deseado.

Pésima alumna

09/11/2009

club de mar

 

16 de enero de 2006

 

El colegio poco me enseñó…..

si es por esos libros nunca aprendo:

a coger el cielo con las manos, a reír y a llorar lo que te canto
a coser mi alma rota, a perder el miedo a quedar como un idiota

 

¡Menudo estreno! Si es que se veía venir, salir con esa pandilla de golfos y golfas la noche previa al curso ha sido un error. Camino del Club de Mar el tembleque de rodillas ha ido en aumento. Entre los nervios de primeriza y el resacón estoy hecha unos zorros. Bueno, al menos me consuelo pensando que como es el primer día de clase la cosa se reducirá a una presentación y breve exposición del contenido, poco más, con lo cual pasaré medio bien este mal trago.

Aligero el paso, quiero llegar pronto para intentar sentarme al lado de alguna chica que me de buena impresión. Me han dicho que no son muchas las féminas que acuden a estos cursos, así que si somos pocas, mejor unidas. Ya en recepción me indican el aula donde se impartirán las clases pero aún está cerrada, así que espero fuera a que llegue “el profe”.

En la puerta hay 3 chicos charlando animadamente, parece que ya se conocen, con lo cual me corto bastante de acercarme al grupito a preguntarles si ellos también son del curso. Van llegando algunos pocos más, todos hombres, y conocidos entre ellos,  por supuesto. Me siento un poco bicho raro,  algo así como marginada. Están hablando de pesca y barcos, tema que desconozco por completo. Finalmente llega un hombre de pelo blanco y mejillas coloradotas. Es uno de los profes y da la orden de entrar en clase.

Mi nerviosismo va en aumento, me siento como si fuera camino del patíbulo. Entro de las últimas ¿o he de decir de los últimos?, y busco un rinconcito, ni muy atrás ni en primera fila ya que prácticamente todos se conocen y han cogido posiciones. El curso lo impartirá Federico, a excepción de un par de lecciones en las que hará el papel de maestro  Ernesto, solucionando las lecciones más sencillas. Bien, al menos hoy no será difícil la cosa, pienso para mis adentros.

Tras un breve presentación pasan lista  y… ¡voy a ser la única chica del curso! Pero, eso no es lo peor, no. Cada uno se presenta y comenta sobre sí mismo: resulta que también soy la única que jamás se ha subido a un barco (ni tan siquiera he visto uno de cerca, tiene narices la cosa).

Ufff, la cosa no podía haber empezado peor, ¿o sí? Pues sí, la cosa se ha puesto mucho más fea todavía, nos piden que abramos el libro por la lección no sé cuantos. Obedezco y ¡horror! Empezamos el curso con “mecánica”. Miro por encima las páginas, fotos y esquemas de motores, que me resultan complicados jeroglíficos. El texto aún mas ininteligible:  combustión interna, compresión, motores de explosión…. ¿motores de explosión!!!!!???? Dios, ¿pero qué demonios es esto?

Parece ser que Ernesto decide quitarse de en medio esa lección con una breve lectura,  puesto según él es tan sencilla que con un simple vistazo y alguna puntualización es  más que de sobra para salvarla. Son cosas que todos conocemos más o menos y no tiene dificultad alguna.

¿Todos? De repente cae en la cuenta de que en el aula hay un elemento extraño (en este caso elementa).  Me mira, me miran todos.  Todos esos ojos acusadores evidencian aún más mi inmensa ignorancia. La situación se vuelve algo incómoda. En esos momentos quisiera hacerme muy muy chiquitita, y desaparecer bajo la mesa.

Ernesto me pregunta ¿tienes alguna duda? Es evidente que las tengo. No hay más que verme la cara desencajada para darse cuenta que no tengo ni pajolera idea. ¡Si ni tan siquiera entiendo el mecanismo de los pedales de una bicicleta! No me queda otra y confieso: si, soy chica, una chica normal y corriente a la que puedes preguntarle qué camisa te queda mejor pero que desconoce las diferencias entre llaves inglesas y destornilladores. Pero, sacando la escasa dignidad que me queda le pido que no pierda el tiempo conmigo, que para no ralentizar el ritmo de las clases lo mejor sería leerme la lección tranquilamente en casa y el próximo día le expondría aparte lo que no entendiera. Si es que vuelvo, claro… que dudo que lo haga. No, está decidido, no pienso volver.

El resto de la hora me aíslo mentalmente. Quiero irme a casa, esto de intentar sacarme el PER ha sido un error. Mi primer día de clase y me siento derrotada. No lo voy a conseguir, he ojeado el libro y todo es incomprensible, me parece súper difícil y el trabajo no me deja tiempo libre para asimilar todos esos contenidos. Además, ¡si ni tan siquiera tengo el carnet de conducir! Y pensar lo que habría dado de sí el dinero  que aboné por el cursito de marras  en plenas rebajas de enero… ¿Cuántas camisetas y/o bolsos podría haberme comprao? ¡Con lo  monísimo que era ese conjunto de Verino!

Ya en casa no siento ni resaca, ni nervios, solo agotamiento mental y  unas terribles ganas de llorar. Esto de soñar despiertos a veces nos lleva a cometer tonterías. Es más que obvio que no se puede salir de la nada y pretender navegar sin más, como el que se da un paseo por la calle. ¡Un velero! Madre mía, ¿en qué estarías pensando Marga? Tu y tus impulsos…. Acabas de tirar 500 € a la basura porque un día se te antojó pasearte en velero. Más te hubiera valido comprarte la colección de DVD´s de Jacques Cousteau, que al menos habría sido más didáctico. Así que nada, habértelo pensado antes. Ahora apechuga con las consecuencias, por lista. 

Noviembre, 2005

09/11/2009

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Noviembre de 2005 

 

Háblame del mar marinero. Cuéntame que sientes allí junto a él…

No escribo. No expreso. ¿No siento? Nada me ilusiona. Llevo semanas haciendo balance. Siempre pensando en alguien. Siempre dándome… ¿Y yo? ¿Qué hay de mi? He llegado a ese punto en el que considero que es el momento de dar un golpe de timón, de cambiar el rumbo de mi existencia. Así que en esas ando ahora, he puesto sobre la mesa las cartas, y toca jugar. Está bien eso de atender a los míos, la familia, los amigos, la gente que quiero y me quieren. Pero hay un vacío dentro, muchos sueños por cumplir. ¿Quién dice que los sueños no pueden hacerse realidad? Cuantas veces de niña me sentaba en esa playa a mirar las barquillas. En cuantas ocasiones  me imaginé sobre una cubierta, idealizando un desconocido un balanceo bajo mis pies.

No es para tanto, no creo que sea tanto como para considerarlo una quimera . Pienso que,  tampoco debe ser  tan inalcanzable eso de poder navegar en un barco, en la mar de verdad, dejar de idealizarla y sentirla en la piel. Puedo intentarlo… ¿pero por dónde debo empezar? ¿Cómo acceder a ese universo náutico que tan lejano se me antoja?

Yo Racional es un cabronazo quisquilloso, está demasiado negativo últimamente, insoportable a más no poder. Yo Pasional aparece (¡al fin, ya iba siendo hora!):  ¿Por qué no das una vuelta por la taberna esa de la que te hablaron? Anda, ve tonta, das una vuelta, tomas una copita y si no te gusta el ambiente pues au revoir.

Hago caso a esa vocecilla que tanto me anima. Me planto en la puerta de esa taberna llena de gentes de mar y me entra el miedo, una vergüenza terrible a causa de mi ignorancia. No me atrevo a entrar, ¡se oye tanto jaleo dentro! Por otro lado ¿qué pinto allí? Pero Yo Pasional de improviso me da una patada en las posaderas y me hace entrar de un empujón.

Ha sido  increíble. Entre bromas me han acogido muy bien, se palpa el buen ambiente, una camaradería especial. ¡Menudo recibimiento chica! ¿Quién te lo iba a decir? Pues tienes razón, quién me lo iba a decir. No entiendo apenas lo que dicen: foques, génovas, tambuchos, sextantes, estays….un extraño argot que me parece muy lejano

Mi parte pesimista aflora, tan desconfiada como siempre, Yo Racional se ríe de mi, ¿dónde crees que vas? ¿acaso crees que eres capaz? Bájate de la nube morena, pon los pies en la tierra y deja de soñar. Yo Pasional comienza a impacientarse ¿Quieres callarte de una vez? Vamos a ver, Marga, piénsalo bien, es algo que siempre has tenido en mente, tu sueño, eso que desde niña deseaste  ¿por qué no? Nada te lo impide, no te juegas nada, así que lánzate.

Busco, pregunto, me informo, escucho todos los consejos que me dan… Hay un modo de navegar, y es aprendiendo. La opción que más me convence es hacer  un curso y con él las prácticas obligatorias, prácticas en un barco, sí, sí, navegando. Además si apruebo podré llamarme patrona. Patrona de Embarcaciones de Recreo. Me gusta como suena. Sí, he llamado, empiezo en enero, hasta entonces, seguiré frecuentando la taberna a ver que puedo aprender de esos piratas….

 

Uhmm…. Acabo de sentir un escalofrío. Una brisa ha entrado por mi ventana inundando la estancia. Huele a mar, a sol, a viento salado.

 

Carena

01/09/2008

Otoño 2005

 

Carena: Obra viva. Reparación que se hace en el casco de la nave.

¿Por qué Carena? Quien algo sepa de mi vida quizá pueda entender el por qué.

Han sido tiempos extraños. Tiempos de cambios, algunos buenos,  y otros malos, muy malos, hasta ahora los peores. Aún sigo en esa eterna incertidumbre de no saber hasta cuando. Quizá nunca, quizá me quedé anclada demasiado tiempo esperando a que todo volviera a ser como antes, pero empiezo a entender  que mi vida ha cambiado,  que el mundo gira más rápido, a una velocidad de vértigo, y que por ello tal vez percibo todos estos cambios de un modo tan brusco. Y hay veces que he sentido ganas de abandonar, de decir: -¡Al carajo con todo!, pero ya ves, sigo aquí, en busca de esa ilusión que me haga despertar por las mañanas con una sonrisa en los labios, esa chispa que arranque los motores del alma, que me haga sentir de nuevo como una niña.

Cerré las puertas y ayer, hastiada del hastío pensé que ya era hora de abrirlas de nuevo, de dejar correr el aire. Y al asomar de nuevo lo primero que vi fue la mar. Es curioso, la mar siempre me ha acompañado, desde mis orígenes, incluso antes de nacer, la pena es que nunca fui más allá de la orilla. Siempre había alguien o algo que se interponía. Pero como antes decía son tiempos de cambios, soy la única dueña de mi destino y esta vez  tienen prioridad mis deseos.

Y ahora, como siempre ha sido,  deseo navegar…